TÓXINA BOTULÍNICA

La toxina botulínica es una proteína de origen bacteriano que  bloquea la transmisión nerviosa a nivel muscular,  estas propiedades la hacen ideal para tratar patologías como espasmos, rígidez producida por parálisis, distonías... y también con esta finalidad se utiliza con fines cosméticos ya que nos ayuda a tratar y prevenir arrugas  dinámicas.

Se utiliza también para el tratamiento de la migraña, cefalea tensional, hiperhidrosis ( sudoración excesiva) en axilas, manos, pies.

Las infiltraciones son prácticamente indoloras y se realiza en una única sesión, que dura entre diez y treinta minutos, se revisa en dos o tres semanas.  

El paciente se reincorpora inmediatamente a sus actividades habituales.

El efecto aparece alrededor del 3º- 4º día, y es completo a los 7-10 días.

Riesgos:

Hematomas ( cardenales) pueden aparecer, en todo caso se puede ocultar con maquillaje. Rojez local , hinchazón y sangrado autolimitado.

 Debemos tener en cuenta que en algunos pacientes ( 5% de los pacientes tratados) puede que no se produzca el efecto buscado, generalmente de origen inmunológico. Los efectos del medicamento, no son definitivos y tienden reducirse a partir de los 3-4 meses y desaparecen a los 6 meses, pudiendo repetirse nuevamente.

Por lo general, se utiliza como tratamiento tanto de rejuvenecimiento como preventivo, su uso repetido suele producir un efecto mayor.

Puede combinarse con otro tipo de tratamientos médico estéticos.

Existen contraindicaciones médicas, por lo que se debe de realizar bajo supervisión y en cabina médica.